Salud

Hipo: por qué aparece, qué trucos tienen algo de lógica y cuándo ir al médico

Aguantar la respiración, beber agua al revés o tomar azúcar: qué sabemos de los remedios caseros contra el hipo y el caso del hombre que tuvo hipo 68 años.

Redacción Rincón H ·

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Hipo: por qué aparece, qué trucos tienen algo de lógica y cuándo ir al médico

Empieza sin avisar, casi siempre en el peor momento: en una reunión, en medio de una cita o justo cuando vas a hablar en público. El hipo es una de esas molestias universales que todos hemos sufrido y para la que cada familia tiene su remedio «infalible». Pero ¿qué ocurre realmente en el cuerpo cuando tenemos hipo y qué trucos tienen alguna base?

Qué es el hipo

El hipo es una contracción involuntaria y repentina del diafragma, el músculo en forma de cúpula que separa el tórax del abdomen y que usamos para respirar. Cuando el diafragma se contrae de golpe, el aire entra de forma brusca en los pulmones. Una fracción de segundo después, la glotis, la abertura entre las cuerdas vocales, se cierra de repente. Ese cierre frena el aire y produce el característico «hip».

Detrás está un arco reflejo en el que participan varios nervios, entre ellos el nervio frénico, que controla el diafragma, y el nervio vago, que conecta el cerebro con muchos órganos del tórax y del abdomen. Cualquier cosa que irrite o estimule ese circuito puede desencadenar el hipo.

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Las causas más comunes

En la mayoría de los casos, el hipo aparece por motivos cotidianos:

  • Comer demasiado rápido o en exceso, lo que distiende el estómago.
  • Tomar bebidas con gas.
  • Consumir alcohol.
  • Tragar aire, por ejemplo al masticar chicle o al hablar mientras se come.
  • Cambios bruscos de temperatura, como tomar algo muy caliente y luego algo muy frío.
  • Emociones intensas, nervios o una risa prolongada.

Los fetos tienen hipo dentro del útero y los bebés lo sufren con mucha frecuencia, a menudo después de comer. En ellos suele ser inofensivo y desaparece solo.

Los remedios caseros: qué tienen de lógica

Hay muy pocos estudios rigurosos sobre los remedios contra el hipo común, porque suele desaparecer solo en minutos y es difícil saber si el truco funcionó o si simplemente se iba a ir de todas formas. Aun así, muchos de los métodos populares tienen una lógica fisiológica: o estimulan el nervio vago, o aumentan ligeramente el dióxido de carbono en la sangre, o interrumpen el ritmo de la respiración.

  • Aguantar la respiración unos segundos eleva un poco el dióxido de carbono, lo que podría reducir los espasmos.
  • Beber agua fría a sorbos o hacer gárgaras estimula la garganta y el nervio vago.
  • Tragar una cucharadita de azúcar granulada es un remedio clásico que también actuaría estimulando la parte posterior de la garganta.
  • Llevar las rodillas al pecho o inclinarse hacia delante comprime el diafragma.
  • Respirar despacio y profundamente ayuda a recuperar un ritmo regular.

En 2021, un estudio publicado en la revista JAMA Network Open analizó una especie de pajita con una válvula diseñada para obligar a succionar con fuerza y tragar al mismo tiempo. La mayoría de los participantes dijo que les funcionaba, aunque se trataba de una encuesta, no de un ensayo controlado. La idea detrás es la misma que la de beber agua: activar los nervios implicados.

El «susto», en cambio, no tiene respaldo científico y puede ser mala idea con personas mayores o con problemas de corazón.

El hipo más largo de la historia

El caso más famoso es el del estadounidense Charles Osborne, que según el libro Guinness de los récords tuvo hipo durante unos 68 años, desde 1922 hasta 1990. Sus episodios empezaron tras un accidente mientras levantaba un cerdo en su granja, y disminuyeron poco antes de su muerte. Pese a todo, se casó dos veces y tuvo ocho hijos. Es un caso extremo y rarísimo.

Cuándo consultar al médico

El hipo común dura unos minutos o, como mucho, algunas horas. Los médicos hablan de hipo persistente cuando dura más de 48 horas, y de hipo intratable cuando supera un mes. En esos casos conviene consultar, porque puede estar relacionado con problemas como el reflujo gastroesofágico, irritación de los nervios, ciertas enfermedades metabólicas o renales, efectos secundarios de medicamentos o, más raramente, problemas neurológicos.

Busca atención de inmediato si el hipo se acompaña de dolor en el pecho, dificultad para respirar, vómitos con sangre, debilidad, dificultad para hablar o confusión. Para el hipo prolongado existen tratamientos médicos con fármacos que debe indicar un profesional.

Cómo prevenirlo

Comer despacio, evitar las bebidas con gas en las comidas copiosas, moderar el alcohol y no hablar mientras se mastica reducen las probabilidades de que aparezca. Y si llega igualmente, respira con calma, toma unos sorbos de agua fría y ten paciencia: en la gran mayoría de los casos, el hipo se va tan rápido como vino.

Kurt Kaiser / Wikimedia Commons (CC0) · source

Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico

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