“Era solo un perro”: por qué perder a una mascota puede doler tanto como perder a una persona, según la ciencia
Un estudio con 975 adultos encontró que 1 de cada 5 personas que perdió a una mascota y a un ser querido dijo que la muerte del animal fue su duelo más doloroso. Qué recomiendan los expertos.
Perro mirando a la cámara (imagen ilustrativa del tema). Foto de referencia: akshatsgi / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0). En la imagen para redes también: Woman and dog portrait, Scarleth Marie / Wikimedia Commons (CC BY 2.0).
La muerte de un animal de compañía deja un silencio difícil de explicar a quien no lo vivió. No es solo la ausencia: es la rutina que se rompe, el rincón vacío, los horarios que pierden sentido. Y muchas veces, el dolor no es comprendido por los demás.
Un estudio con 975 adultos del Reino Unido, publicado en la revista PLoS ONE y recogido por Infobae, encontró que una de cada cinco personas que había perdido tanto a una mascota como a un ser querido cercano señaló la muerte del animal como su duelo más doloroso.
Lo que encontró el estudio
Los investigadores midieron el trastorno de duelo prolongado, un dolor muy intenso que se sostiene en el tiempo y afecta la vida diaria. Entre quienes dijeron que la muerte de su mascota fue su pérdida más dolorosa, el 7,5% lo desarrolló, una cifra muy cercana a la de quienes perdieron a un amigo cercano (7,8%) o a otro familiar como un abuelo, tío o primo (8,3%).
Según los autores, los síntomas del duelo se manifiestan igual sin importar si quien murió es una persona o un animal. El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA) retomó estos datos para pedir que ese dolor se reconozca como legítimo, sin despacharlo con un “era solo un animal”. Lo que más pesa, aclaró, es el grado de apego, no la especie.
Las etapas y lo que se siente
La Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell describe cuatro etapas habituales: shock o negación, búsqueda y añoranza, desorganización y reorganización. Es común sentir culpa, irritabilidad o enojo, incluso con el veterinario, y también cansancio, cambios de apetito y problemas para dormir. Según Cornell, la mayoría de las personas no “supera” la pérdida, sino que aprende a convivir con ella.
La Asociación Estadounidense de Medicina Veterinaria (AVMA) recomienda aceptar la muerte sin apurar los tiempos, no evitar el dolor y mantener viva la relación a través de los recuerdos. También advierte que comparar tu dolor con el de otros no ayuda.
Ideas que ayudan
- Crear una caja de recuerdos con su collar o sus juguetes, escribirle una carta o plantar un árbol en su memoria, como sugiere la organización Humane World for Animals.
- Hablar del tema con personas que entiendan, o buscar grupos de apoyo.
- Si tienes otros animales, mantener sus rutinas: también pueden dejar de comer o mostrarse apáticos.
El CVPBA recuerda que la compañía de un animal no reemplaza la atención de un profesional de salud mental. Si la tristeza no cede con las semanas o te impide funcionar, pide ayuda.
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Fuentes
akshatsgi / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0) · source
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