Salió de Perú con 100 dólares en el bolsillo y lleva más de 10 años recorriendo el mundo a dedo: la historia de Luna Sttefany
Tenía 22 años, renunció a su trabajo y se lanzó a la carretera sin plan ni pasaje de vuelta. Cruzó el Atlántico en velero y cumplió el sueño de su mamá en la India.
Imagen ilustrativa
Tenía 22 años, muchas ganas de conocer el mundo y casi nada de dinero. En diciembre de 2015, Luna Sttefany renunció a su trabajo en Perú. Pensaba que sus ahorros le alcanzarían para un par de meses de viaje. Cuando cruzó la frontera, le quedaban apenas 100 dólares. Más de diez años después, sigue en el camino.
Su historia, contada esta semana por CNN en Español, conmovió a miles de personas en redes. No es la historia de una millonaria que viaja en primera clase, sino la de una mujer que aprendió a confiar en la gente y en su propia intuición.
Los primeros pasos: esperar horas en la carretera
Salir de Perú «a dedo» rumbo a Bolivia no fue tan fácil como pensaba. «Fue muy difícil hacer autostop, la gente no se paraba, no era algo tan habitual y tuve que esperar mucho», recuerda hoy, a los 33 años. Pero con cada viaje fue ganando experiencia y confianza. «Me sentí invencible», cuenta.
Con el tiempo desarrolló lo que describe como una especie de radar para saber en quién confiar. «Siempre hay señales que te dicen que puedes confiar o que debes mantener distancia», explica. La mayoría de sus experiencias, dice, han sido buenas, con personas que la ayudaron de corazón.
En su perfil público de Couchsurfing, la red de viajeros que se alojan en casas de desconocidos, ella misma lo resume: «Viajo a dedo, sin dinero, activando recursos en el camino, y sin planes fijos». El perfil enumera más de 70 países visitados.
Cruzar el océano sin saber navegar
Tras recorrer Sudamérica, pasó unos seis meses por islas del Caribe: Trinidad y Tobago, Martinica, Guadalupe y San Martín. Allí, por primera vez, sintió miedo de estar sola en un lugar desconocido. Y allí le surgió la oportunidad más loca: subirse a un barco a cambio de trabajo, rumbo a Europa, sin saber nada de navegación. Hubo lluvia, tormentas, viento fuerte y mareos casi todo el trayecto.
Llegó a Europa el mismo día en que cumplía 25 años. «Era yo, mi mochila y mi pasaporte llegando en un barco, sin reservaciones ni vuelo de regreso», recuerda. Siguió por el continente haciendo autostop, alojándose con desconocidos y con amigos viajeros que había conocido por el camino. Luego vinieron África, Medio Oriente, Turquía e Irán.
Una pausa en Dubái y un regalo para su mamá
En 2019, al ver que los siguientes países exigían visas y trámites costosos, decidió hacer una pausa. Viajó a Dubái, en Emiratos Árabes Unidos, y consiguió un empleo temporal para ahorrar. Poco después vivió uno de los momentos más emotivos del viaje: hizo realidad el sueño de su mamá de conocer la India, y se reencontraron después de nueve años sin verse.
Para Luna, el objetivo nunca fue coleccionar monumentos ni fotos bonitas. Sus imágenes muestran sobre todo a personas de pueblos poco conocidos: bañándose en un río con otras mujeres, conversando con una comunidad, vistiendo ropa típica. «Me interesa conocer otras formas de vida», dice.
Lo que aprendió en el camino.
Después de tantos kilómetros, Luna llegó a una conclusión que comparte siempre que puede: sin importar el país, las personas tienen más cosas en común de las que creen. La solidaridad de desconocidos que le dieron un aventón, un plato de comida o un techo cambió su forma de ver el mundo.
Su historia no es una invitación a copiar cada paso: viajar sola y a dedo tiene riesgos reales, y ella misma insiste en la paciencia, la logística y la prudencia. Pero sí es un recordatorio poderoso de que a veces los sueños más grandes empiezan con muy poco, con una mochila, un pasaporte y el valor de dar el primer paso.
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Fuentes
- CNN en Español: salió de Perú con 100 dólares en el bolsillo y viaja a dedo por decenas de países
- Perfil público de Luna Sttefany en Couchsurfing
Imagen ilustrativa generada con IA
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