Familia

Nadie fue a su cumpleaños cuando cumplió 5 años y nunca más lo festejó… hasta que unas abuelas le prepararon una sorpresa

Empezó como un taller por videollamada para jubiladas en plena pandemia. Terminó en un libro con 35 historias escondidas en tacitas, recetarios y abanicos, escrito para dejárselo a hijos y nietos.

Redacción Rincón H ·

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Nadie fue a su cumpleaños cuando cumplió 5 años y nunca más lo festejó… hasta que unas abuelas le prepararon una sorpresa

Imagen de archivo, no relacionada con la historia.

Cuando cumplió 5 años, le regalaron un juego de tacitas de té. Feliz, invitó a sus amiguitas a jugar con ellas en su fiesta. Esperó. Ese día no vino ninguna de las niñas invitadas. Y desde entonces, nunca volvió a festejar su cumpleaños.

Décadas después, ya jubilada, mostró esas mismas tacitas de latón en un taller por videollamada. Lo que pasó después lo cuenta Infobae, y es de esas historias que reconcilian con el mundo.

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Un taller que empezó enseñando a usar el teléfono

Todo comenzó durante la pandemia. Maribel García Navillat, narradora oral, escritora, fotógrafa y museóloga de Hinojo, un pueblito de Olavarría, en la provincia de Buenos Aires, armó un taller para adultos mayores dentro de UPAMI, el programa de PAMI que ofrece cursos universitarios gratuitos a jubilados y pensionados.

Antes de hablar de recuerdos, hubo que hacer un trabajo enorme: llamar una por una a las participantes para explicarles cómo instalar la aplicación y usar el teléfono o la computadora. Una de las alumnas era la propia abuela de Maribel. El boca a boca hizo el resto: el taller llegó a tener 70 alumnas. «Se maquillaban, se peinaban y se vestían para cada encuentro virtual», recuerda Maribel con ternura.

La historia detrás de cada objeto

La idea era sencilla y poderosa: descubrir el valor de lo que cada una tenía en su casa. La vajilla traída por un familiar inmigrante, un abanico, un juguete, un recetario de cocina manchado de tanto uso. «Cada objeto tiene una historia para contar», explica Maribel. «La idea era extender la memoria hasta donde pudiéramos».

Pero el taller se volvió mucho más que eso. Se tejieron amistades, se atravesaron duelos. Había una señora que participaba siempre muy seria, sin sonreír nunca. Después de un año contó que su marido había muerto en la pandemia y que ese taller la había salvado.

Y entonces llegó el cumpleaños de la señora de las tacitas. Ese día, cuando se conectó a la videollamada, se encontró con que sus compañeras se habían disfrazado, habían decorado sus casas para ella y le habían enviado una caja de bombones. «Fue su primer festejo de cumpleaños», cuenta Maribel.

Un libro para los hijos y los nietos

Como «museo» significa «casa de las musas», las alumnas empezaron a decir «nosotras somos las musas». Así nació el nombre del libro: Las musas en casa, con 35 historias surgidas de sus objetos, que 17 escritoras convirtieron también en cuentos. Se editó de forma cooperativa con la Colaborativa Insai y su presentación figuraba en el programa del 10 de octubre de la Feria del Libro de Olavarría.

Todas tenían el mismo deseo: dejarles algo a sus hijos y nietos. Una de ellas, Margarita, llegó a entregarles el libro a sus hijos y murió poco después de su publicación. «Margarita nos dejó, pero sigue viva a través de su testimonio y sus palabras», dice Maribel.

Cuando terminó la cuarentena, las «musas» se conocieron por fin en persona, en Tapalqué. Hubo también un encuentro con hijos y nietos, los verdaderos destinatarios de todo esto. Quizá sea una buena idea para hoy: preguntarle a tu abuela la historia de ese objeto que guarda con tanto cariño.

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Fuentes

Carl Purcell / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0) · source

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