Curiosidades

¿Por qué se arrugan los dedos en el agua? No es lo que siempre te contaron

Durante años se pensó que la piel simplemente absorbía agua. Hoy se sabe que es una respuesta controlada por los nervios y hay una teoría sobre neumáticos de lluvia.

Redacción Rincón H ·

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¿Por qué se arrugan los dedos en el agua? No es lo que siempre te contaron

Te das un baño largo, sales de la piscina o terminas de lavar los platos y ahí están: las yemas de los dedos arrugadas como pasas. Es tan cotidiano que casi nadie se pregunta por qué ocurre. Y, sin embargo, detrás de ese detalle hay una historia científica curiosa, con una explicación que cambió con el tiempo y un debate que todavía no está cerrado.

La explicación que todos aprendimos

Durante mucho tiempo se dijo que las arrugas aparecían porque la capa más externa de la piel, la capa córnea, absorbía agua y se hinchaba. Como esa capa está sujeta a las capas inferiores, al expandirse no tendría más remedio que plegarse. Es una explicación sencilla y tiene algo de verdad: la piel sí absorbe agua. Pero no lo explica todo.

La pista de los nervios

La primera señal de que había algo más vino de la cirugía. En la década de 1930, médicos que atendían a pacientes con lesiones en los nervios de la mano observaron algo sorprendente: los dedos cuyos nervios estaban dañados no se arrugaban en el agua. Si fuera un proceso puramente físico, la piel debería arrugarse igual con o sin nervios.

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Esa observación se confirmó después en muchos estudios, hasta el punto de que la prueba de inmersión en agua se ha usado como una forma sencilla de evaluar si los nervios de los dedos funcionan. Hoy se sabe que el arrugamiento es una respuesta activa del sistema nervioso simpático, el mismo que controla funciones automáticas como el sudor o el ritmo cardiaco.

Cuando la piel pasa varios minutos en agua, los nervios envían señales que hacen que los vasos sanguíneos bajo la piel de las yemas se contraigan. Al reducirse el volumen bajo la superficie, la piel se pliega y se forman esos surcos característicos. En agua tibia suele empezar a notarse a los cinco minutos aproximadamente, y llega a su máximo con más tiempo.

Solo en manos y pies

Este fenómeno ocurre en la piel de las palmas de las manos y las plantas de los pies, una piel especial sin pelo y con muchas glándulas sudoríparas. Por eso no se te arrugan los brazos ni la espalda en la bañera. Curiosamente, en agua salada las arrugas tardan más en aparecer que en agua dulce, algo que los investigadores relacionan con el paso del agua y de las sales a través de la piel.

¿Para qué serviría?

Si es un proceso controlado por el cuerpo, quizá tenga una función. En 2011, el neurobiólogo Mark Changizi propuso que las arrugas funcionan como el dibujo de los neumáticos para lluvia: unos canales que permiten que el agua escape y mejoran el agarre en superficies mojadas. Según esta idea, habría ayudado a nuestros antepasados a caminar sobre rocas húmedas o a recoger alimentos en ríos.

En 2013, un pequeño experimento de la Universidad de Newcastle pareció respaldarlo: los voluntarios con los dedos arrugados trasladaban canicas mojadas de un recipiente a otro más rápido que con los dedos lisos, mientras que con objetos secos no había diferencia. Sin embargo, un estudio publicado en 2014 por otro equipo no encontró ninguna ventaja de agarre con los dedos arrugados. Así que la hipótesis es atractiva, pero todavía no está demostrada.

Otras investigaciones han analizado cómo se forman las arrugas y han encontrado que tienden a aparecer con patrones similares cada vez en la misma persona, lo que sugiere que dependen de la estructura de la piel y de cómo está anclada a los tejidos de abajo.

¿Qué pasa si los dedos no se arrugan?

En la mayoría de las personas el arrugamiento es normal y desaparece pocos minutos después de salir del agua. Que tus dedos se arruguen más o menos que los de otra persona no suele significar nada. Pero los médicos saben que algunas condiciones que afectan a los nervios pequeños o a la circulación pueden alterar esta respuesta. Por ejemplo, se ha estudiado en personas con diabetes y neuropatías. Por sí solo no sirve para diagnosticar nada en casa, pero si notas pérdida de sensibilidad, hormigueo persistente o cambios de color en los dedos, es buena idea consultarlo.

Un detalle cotidiano con mucha ciencia

La próxima vez que veas tus dedos arrugados después de la ducha, recuerda que no es solo piel empapada: es tu sistema nervioso trabajando, posiblemente con una función que la ciencia aún intenta descifrar. Y es un buen ejemplo de cómo una explicación aparentemente obvia puede resultar incompleta cuando alguien se toma la molestia de comprobarla.

Sebastian Wallroth / Wikimedia Commons (CC BY 3.0) · source

Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico

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